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La infografía especializada: la ciencia y la salud

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Las herramientas intelectuales: la abstracción, la metáfora y la interactividad

Sí, está bien, debemos ser profesionales especializados, lidiar directamente con las fuentes personales y documentales y no a través de la mediación de los redactores. Pero, ¿cómo transforma el infografista una realidad tan extraña a los ojos en algo compresible? ¿Cuál es la operación intelectual que transforma en inteligibles esos fenómenos, tal y como decía Moles? Por no decir nunca las únicas, las principales herramientas intelectuales con las que cuenta el infografista científico son la abstracción y la metáfora, estrictamente ligadas a la visualización, y la interactividad, propia de los sistemas –y redundamos- interactivos.

Acotamos el uso del término abstracción, dado que sus conexiones con el arte podrían conducirnos a error. Entendemos la abstracción en el sentido en que la define el DRAE , el de separar por medio de una operación intelectual las cualidades de un objeto para considerarlas aisladamente o para considerar el mismo objeto en su pura esencia o noción, similar a la definición del Merriam-Webster, como la acción o proceso de considerar aparte de su uso o de sus asociaciones una instancia particular. Extraer, en nuestro caso las cualidades visuales que lo determinan como objeto, está relacionado con el sentido en el que la Gestalt considera que funciona nuestra percepción: “ver significa aprehender ciertos rasgos salientes de los objetos: el azul del cielo, la curva del cuello de un cisne, la rectangularidad de un libro…” (Arnheim 1979, p. 55).

El proceso de abstracción tiene pues una implicación subjetiva, en tanto que individual. Si en la percepción confluyen el innatismo y el contexto cultural del individuo, cuando éste tiene que representar la realidad, la habilidad visual y el peso de las convenciones se manifiestan con todavía mayor intensidad, aunque siga revelándose la impronta de su propia naturaleza. Es un proceso bidireccional, de la realidad al cerebro y del cerebro al papel o a la pantalla.

Por su tradicional influencia en las representaciones científicas, la ley de pregnancia –Gestalt de nuevo- cuenta con escaño propio dentro la abstracción. Este principio de organización de la percepción se manifestaría tanto en la tendencia a la nivelación de la forma –simetría, repetición, reducción de rasgos estructurales…- como en la de agudización –acentuación de contrastes, de la oblicuidad…-.

Las vísceras torácicas –corazón y pulmones- y abdominales –hígado, riñones, estómago, intestinos…- son, en la realidad, una masa ciertamente informe. Sin embargo para mostrar sus relaciones espaciales con unas pocas líneas basta (fig. 4). Los contornos de los órganos, en la realidad indefinidos, se representan claros y diferenciados. Y su forma, asimétrica, se nivela a fin de simplificar los rasgos estructurales.


Figura 4. Fotografía de detalle de las vísceras torácicas y esquema básico de la circulación sanguínea.

Si bien la abstracción es una operación visual sencilla y habitual, la metáfora tiene larga tradición en la escrita, pero no en la didáctica visual. En literatura es usual la a plicación de una expresión a un concepto, al que no apunta literalmente, a fin de sugerir una comparación con otro concepto y facilitar su comprensión. Los estudios cognitivos sobre el lenguaje y la filosofía sostienen incluso, referidos al pensamiento cotidiano, “la naturaleza metafórica” “de nuestro sistema conceptual” (Lakoff y Johnson, 1986, p. 36; en Parente, 2000).

La metáfora y la fábula, desde Esopo o los libros del Antiguo Testamento, encarnan la perspectiva paternalista en la comunicación. El emisor se sitúa en un plano superior a los destinatarios de su mensaje, a quienes presupone un nivel de comprensión desde luego inferior, y traduce la realidad a modelos reconocibles por su audiencia. Sin embargo, paternalista o no, tiene manifiesta eficacia –con la iglesia hemos topado-.

Una situación real médico-paciente:
- Manolo, tú sabes fontanería, ¿no?
-  Sí, ¿por?
-  Tú imagínate una tubería así –con el índice y el pulgar forma un círculo de no más de una moneda de ancho- a la que le metes una presión de agua enorme, ¿qué le pasa?
-  ¡Que te la cargas!
- Pues así están tus arterias, así que sigue esta dieta y toma esto.

¿Por qué no figurarnos el sistema circulatorio como una instalación de bombas y conducciones hidráulicas para explicar la hipertensión? En la estructura del ADN, los cuatro nucleótidos que lo componen, adenina, citosina, guanina y timina, sólo pueden emparejarse así: adenina-timina y citosina-guanina. ¿Qué mejor forma de mostrar que las piezas encajan sólo de tal determinada manera que mediante un puzzle?

A diferencia de la abstracción, limitada, en parte, por condicionantes connaturales, la metáfora es un maniobra mucho más abierta, con lo que mucho más arriesgada. En la metáfora la operación previa a la visualización es estrictamente intelectual, si en aquélla era la percepción el proceso que condicionaba la representación, en ésta es la búsqueda del concepto referente. Además en nuestras metáforas visuales –y puesto que se trata de comunicación informativa y no artística- el sujeto comparado debe precisarse, de modo que se pueda establecer la comparación, o de otro modo el mensaje quedaría tarado. Es decir, que si en un gráfico presentamos nuestro sistema circulatorio (referido) a modo de instalación hidráulica (referente), la relación referente-referido debe quedar en todo momento patente para asegurarnos una correcta evaluación del mensaje.

Además de estas dos herramientas, exclusivamente vinculadas al proceso de visualización de la información, en los sistemas interactivos, tanto off line como on line, la propia interactividad, la razón de la caracterización específica de estos medios, es una herramienta básica, sobre todo, por sus implicaciones pedagógicas –uno de los objetivos de la infografía especializada era erigirse en referente didáctico-. Su ventaja fundamental: la mejor fijación del mensaje. La humanidad lleva milenios utilizando el juego para fijar convenciones, normas de convivencia, para socializar. La pedagogía para la fijación estricta de conocimientos.

La lógica de la aplicación de la interactividad a la fijación del mensaje es sencilla. El proceso creativo, la implicación en el aprendizaje, son métodos más eficaces que la recepción pasiva. Es una cuestión de atención, forzar a que el sujeto dependa de sus decisiones, de sus estrategias, para el aprendizaje es, al fin y al cabo, una derivación del primitivo procedimiento de cognición de ensayo-error.

¿Los videojuegos? Una meta clara, hacia la que el sujeto dirige sus estrategias, unas respuestas preprogramadas en el sistema que condicionan las elecciones mediante la recompensa, el castigo… a través de un interfaz, estructura y marco del proceso. Si tanto la meta en sí, como las propias estrategias, se orientan al aprendizaje y fijación de conceptos cualesquiera su asimilación está positivamente asegurada y la necesaria implicación los convertirá además en atractivos.

Su uso en la infografía en internet está, sin embargo, limitado por condicionantes de producción. En esa realidad productiva, sobre todo en los medios de comunicación, la excelencia en la asimilación del contenido que supone el uso realmente profundo de la interactividad se reserva a proyectos sine die, a trabajos de fondo, temas menos vinculados a la actualidad inmediata. Algo, por otro lado lógico, en términos organizativos, pero siempre decepcionante en la búsqueda de la prestancia del mensaje.

La infografía especializada es, en fin, un horizonte organizativo al que dirigirse, en tanto que las propias redacciones tiendan asimismo a especializarse. Una tendencia tan apetecible como costosa, tanto en términos de reestructuración de los departamentos, como estrictamente económicos. Sin embargo se perfila imprescindible y la calidad de los productos va a estribar en esa especialización, de igual modo que en la actualidad está dependiendo la de la información escrita.

Además, y precisamente por la cantidad de condicionantes productivos, las estrategias para su consecución deben ser claras y precisas, cuando menos, para moderar la corrupción de esa utopía.

El infografista especializado es el médico dibujando en la pizarra, Huxley coloreando un escarabajo, el «demiurgo» de Moles, el dibujacuentos… Un profesional, igual que los redactores, con la responsabilidad social de procurar la alfabetización en un conocimiento, el científico, en vertiginosa evolución y con peso creciente en la realidad informativa cotidiana.


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